(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Jerome

Y al final, esta profesión no solo me dio trabajo, sino también los mejores amigos, las mejores risas, los mejores ejemplos, las mejores horas y también las peores; amor y dolor, muchas veces entrelazado. Pocas cosas de mi vida no han sido tocadas o directamente cruzadas por ella.

Feliz día. Creo :P

Indiference kills.

sábado, 29 de septiembre de 2012

- Hay gente que claramente no entiende el concepto "no" como respuesta. Y sigue desubicándose.
- Hubiera preferido algún tipo de confrontación hoy, no me gusta tener que cuidarme porque si nada sucede rápido termino bajando la guardia.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Visage

Debo haber tenido 16 años, no mucho más, cuando Rory me lo mencionó por primera vez. No recuerdo sus palabras exactas, pero básicamente me dijo que la forma en que mamá miraba le daba miedo a veces (por alguna razón tengo la imagen de hielo y la sensación de frío; probablemente su descripción haya estado relacionada con eso). Mamá es la persona más buena y amable del mundo, por lo que su declaración me extrañó mucho. Al preguntarle al respecto, se río.

«¿En serio me preguntás? Por ahí no te das cuenta porque estás acostumbrada, pero a veces hacés algún comentario en chiste cuando ella está hablando en serio y te mira como si te quisiera matar; da miedo. Por ahí sos inmune porque heredaste esa mirada.»

Supongo que ahí es donde comenzó la consciencia de que muchas cosas se me pasan sin que yo las registre, y con ella la costumbre de observar y analizar todo lo más posible para compensar.
(Por eso me sorprende y hasta me causa gracia que haya gente que piense que creo sabérmelas todas... aprendí que no de esta y de la peor manera. Pero esa es otra historia que hoy no viene al caso)

Anoche, en el boliche ese que realmente no me gusta (porque no me gustan los boliches, prefiero los bares) pero que me gusta mucho más que otros, pensé mucho. Sí, también bailé, canté, etc., pero por una u otra razón pensé. En Nat, mucho, con cada desubicado (pero no es algo que vaya a decirle). En gente que ya no está acá. En gente que podría haber estado. En realidades alternas. En cosas que nunca fueron, que podrían ser, pero no. Y cuando me reí, el contraste debe haber sido notorio, porque se me acercaron dos flacos casi al instante. «Te cambió la cara,» me dijo uno «estábamos preguntándonos qué te pasaría que estabas tan enojada». No dijeron nada más; se fueron, y me dejaron pensando de nuevo.

Si tengo cara de enojada cada vez que me pongo a divagar inocentemente, estoy sonada.
(Aunque eso explicaría mucho, incluyendo varias discusiones)
Todavía no sé bien cómo conciliar ciertas realidades.

Ayer pensé mucho en Pedro, y hoy, temprano, se me volvió a presentar. Lo veo y no lo recuerdo; su imagen es borrosa y se mezcla con la de Sam (pero Sam es un idiota y Pedro era solamente un chico). Pero me acuerdo de su casa, no muy lejos de la mía, y de la tarde lejana en que nos conocimos solo por un par de horas. 
Sí, Pedro se me antoja un nene; sin embargo, quizás haya tenido la edad que ahora tiene la mayoría de mis amigas y yo haya sido solo apenas un poco más grande (claro, cuánto más madura que ahora). Las circunstancias del encuentro permanecen claras en mi memoria, pero no vienen al caso. Otras cosas son una especie de rompecabezas; recuerdo estaba nublado y  recuerdo su sillón, que había muchos de sus amigos ahí, que estudiaban Relaciones Internacionales y recuerdo haber hablado mucho, a pesar de mi tradicional reticencia a sociabilizar. Más que nada, lo recuerdo a él, serio, hablando en un giro bizarro de la conversación:

«Yo creo en Dios, la verdad, aunque no me importa demasiado. Pero sé que cuando me pase algo malo, bueno. Ahí me voy a acordar, y me va a importar; por ahora no.»

Ayer caminé a casa, en la noche fría, pensando en él. No en Dios, sino en el concepto de la vida que tiró Pedro, traspolado: que te pase algo malo para reaccionar, para crecer, para madurar.  Me dio escalofríos y rogué no ser esa clase de persona, porque las cosas malas suceden -siempre suceden- y es mejor estar ya armado para recibirlas (aun cuando nunca sea una experiencia agradable). Ahorrar lágrimas y dolor, crecer por las buenas, crecer más.

Casi no pude dormir pensando en eso y en otras cosas más. En la chica con quien me volví a cruzar anoche, después de 24 meses, y la expresión de su cara al confesarse perdida. La infelicidad pobremente disfrazada de burla, y un par de sonrisas realmente genuinas ante el reconocimiento de uno mismo en el otro. En la chica que horas antes me había dicho «esta es mi sonrisa grande» sin recordar que yo no necesitaba esa aclaración porque la había visto muchas veces hace 15 meses (y cada vez que lo pienso me convenzo más de que fue amor, le guste o no). En el chico sentado en el sillón blanco sin saber que perdió su oportunidad con quien realmente contaba mientras perdía el tiempo agregando nombres a esa lista estúpida que jamás va a valerle de nada. (En Gonza, que alguna vez tuvo sus objetivos y sus sentimientos tan claros y ahora se hunde en una escoria que no puede reconocer como tal y que, aunque no se dé cuenta -y aunque dé para mucho más-, le impide avanzar hacia ellos)
Y cerré los ojos.

Al despertar, Sam. Obtuso, irrisorio. Desubicado. La satisfacción de no haber tenido que esperar a que me pasara algo malo para reaccionar con él; de no solo haber caminado por la cornisa sin caer al abismo: de haber podido alejarme completamente. Y 7.30, un mensaje.

«¿Mañana me acompañás a la mutual?»
«Os cors. ¿Qué pasó?»
«Desp te explico. Creo que me decidí a hacer algo por mí.»

Saber todo al instante, sin palabras. Entender las horas despierta y los minutos esperados para enviar el sms. Comprender la metida de pata que con seguridad hay de por medio. Y recordarla ebria, tequila de por medio, llorando un poco pero también retando: Vos estás por encima de esto. Al fin y al cabo, hoy estamos acá con vos y no en otro lugar. Dos meses antes de eso, apenas si nos conocíamos.

Algunas horas después, termino el Triple Mc y me pongo la campera. Repito lo mismo que vengo repitiendo hace una semana: Que vos ya no seas la persona de la que me enamoré no quiere decir que yo la haya dejado de amar. Porque cada vez que lo pienso me convenzo más de que fue amor, le guste o no, y porque todavía no sé bien como conciliar ciertas realidades.
Camino bajo el sol, llego a horario: la mujer en el lobby registra mi nombre y a qué oficina me dirijo. Otra mujer viene conmigo; tiene el mismo turno, pero la veo tan frágil que no me pone nerviosa. Vamos a estar bien. Toca timbre y luego se disculpa mil veces por haber tocado y por quién sabe cuántas cosas más. Yo no estoy tan mal, pienso, pero más tarde voy a recordar no haber escuchado que se le quiebre la voz ni por un momento (y a mí me va a haber pasado varias veces). Pasa ella, espero, se va. Paso yo.

«Toma asiento. ¿Por qué querés empezar terapia?»

(No, que no te preocupe qué vas a contestar a esa pregunta, porque si te enroscás por adelantado te vas a arrepentir y no vas a ir nada)

martes, 25 de septiembre de 2012

Endurance

La verdad es que hay que saber pasar determinados momentos. Una vez que superaste ese momento pseudo-desvastador de la tarde (resultado del exceso de comida y modorra, probablemente) que en mi caso puede que dure hasta un poco pasadas las 18, el mundo vuelve a ser un lugar algo menos miserable.

Live and Let Die

No hay forma de escuchar esta canción y no largarme a llorar. Tiene algo de resignación calma que me recuerda a Ani DiFranco y School Night (...and the fact that I adore you is but one of my truths).



Thanks for the trouble you took from her eyes;
I thought it was there for good, so I never tried.

(Yo no sé si hay versos más tristes que esos)

Feriado

LAS COSAS ME LLEGAN EN MOMENTOS Y SITUACIONES BIZARRAS, capítulo XXIV

Varias veces ya he cantado loas al Jefe de Mantenimiento y su generosidad y buena onda conmigo. Es oportuno recordar que más de una vez me ofreció su casa y hasta su cama, y la realidad es que eso me puso a trabajar la cabeza desde el primer momento. Porque sí, a veces todo está perdido y a veces lo que está perdido es todo, o casi, pero la esperanza es terca en morir. 
Su casa está alejada del centro de la ciudad, en un barrio privado de calles de tierra y muchos árboles. El terreno (¿cincuenta metros cuadrados? Quizás) es amplio, lo suficiente como para hacer un buen asado mientras se juega con los perros (tiene cuatro, hermosos) y se toma una cerveza. El sillón es cómodo y la cama es amplia, y frente a cada uno de ellos hay sendos televisores de plasma de 50 pulgadas donde se puede ver alguna de las muchas películas que tiene (no hay cable, por lo que la colección se va renovando casi a diario; sí hay wifi). La verdad es que no hace falta conocerme mucho para saber que lo primero que pensé fue en usarlo como escapada algún fin de semana que él se fuera de viaje con la morocha y yo quedara a cargo de todo. Y tampoco hace falta conocer mucho de mi vida para imaginarse que ese fin de semana fue este último, el fin de semana en que un par de amigas vinieron de Buenos Aires a quedarse en casa. 
Que tu idea de retiro se convierta en una actividad grupal es un bajón. 
Pero, ¿que a la mitad de la noche te despiertes sobresaltada porque le tocaste los pies a la persona con quien estás durmiendo y te des cuenta de que no es la persona que vos querías (con quien te peleaste esa misma tarde y que probablemente esté muy de fiesta sin dedicarte un segundo de su memoria)?
Eso es triste. Tristísimo.
Bad Luck Brian es, definitivamente, el meme que mejor me representa.

Locket

Mi trabajo requiere que colabore con muchas personas, algunas a quienes veo solo una vez en la vida. Aun a aquellas con quienes trabajo regularmente no las veo demasiado seguido y se ubican en oficinas alejadas, lo suficiente como para que la posibilidad de establecer un vínculo que vaya más allá de saludarnos cuando nos cruzamos sea un poco utópico.
Sin embargo, acaba de entrar Marcela, una de las supervisoras del Departamento de Enfermería, alguien a quien respeto profundamente por muchas razones. Entró para darme «una pavadita, un recuerdo de mi viaje; para vos, que sos una copada». Solo para eso. Entró y se fue, y me dejó apretando entre las manos este relicario de Estambul que también es una uña de dragón o un pelo de unicornio.

Y yo recuerdo mi último pensamiento de anoche: cómo me gustaría poder verme con los ojos de Malena. De Aldy, de Espe, de L quizás; de Karu, de Vico, de María. De Marce, ahora.  

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Blechdel Test Reversed

Pía sonríe. Puedo escucharlo, aunque la calidad de la llamada sea muy mala y ella esté en la calle. Sé exactamente qué forma tiene su boca en este momento.

-Así que viajás a Estados Unidos. Porque va Lucía.
No pregunta. Lo dice, solamente, y el modo en que lo hace me horroriza.
-¡No! Es más, probablemente ni siquiera ande por ahí. Voy porque siempre quise y además se lo debo a mi amiga Camila. Y si paso por Florida es porque las chicas me rogaron que fuera y Manu, mi hermano, se puede pedir una semana más y trabajar desde ahí. ¡Voy con Manu! A ver si nos ubicamos...

Todo es más que cierto, y en realidad hasta dudo que quisiera ver a Lu en esas circunstancias (¿para qué revolver cuchillos y salar heridas que espero al menos hayan dejado de supurar?), pero no dejo de escuchar su misma voz con el mismo tono.

-Ah, te cambiaste a Movistar. ¿Porque Lucía tiene Movistar?
-No, gorda. Porque los chicos tienen, mis amigas de Buenos Aires tienen...
-Sí, pero te cobran la  larga distancia. Te cambiaste para hablar con Lucía.
-NO, gor. Yo ni sabía que la distancia no era gratis... ¬¬

De todo lo que perdí este último año -y perdí mucho, más de lo que ahora entiendo-, lo que más me duele es ya no tener su respeto.

Rapid Hope Loss

Equivocarse por miedo a equivocarse es como lastimar por miedo a lastimar:

inevitable.

(Como perder[te, me] por miedo a perder)

So much for so much more...

martes, 18 de septiembre de 2012

Shrunk

No hace mucho, charlando con wonderwall vía comentarios, mencioné cómo a pesar de mi histórica renuencia a la terapia poco a poco había cambiado mi postura, y siempre le insistí a mis amigas para que acudieran a profesionales. 
Lo que no mencioné fue la terrible burocracia con que uno choca ni bien toma la decisión que, como bien dijo Maga en su momento, viene motivada por algo que duele e insiste, y en algunos casos es de una necesidad desesperante. Atenderse de modo particular con honorarios de 120-200 pesos por consulta es prohibitivo. Las obras sociales requieren tres o cuatro pasos previos hasta que llegás al psicólogo que ellos eligen que te atienda (derivación del médico clínico, cita con el psicólogo admisor, luego derivación al psicólogo que te va a tratar, todo para tener que pagar la consulta igual y que te hagan un reintegro que vaya uno a saber cuánto tardará) y los planes de ciertos establecimientos privados son aun peores: la misma burocracia (psiquiatra admisor que te deriva al psicólogo que quiere si lo considera pertinente), pero con días fijos en que sacar turnos (solo los días 1 y 15 de cada mes, por ejemplo) para la quincena que sigue (es decir, si vas el día 1 -y tenés que ir personalmente, nada de por teléfono- con suerte -según la hora en que vayas- te dan turno para el 16; si trabajás y vas a la tarde por ahí, quizás, conseguís para el 30). 
¿Resultados? Bueno, dos personas -bipolares, una de ellas debidamente diagnosticada- que fueron a la cita con el admisor. Ambas tuvieron problemas con los turnos con el psicólogo y se negaron a volver al círculo burocrático: una no fue nunca a la consulta, la otra solo lo hizo a la fuerza después de un intento de suicidio fallido. 
¿La tercera? Yo, que estoy indignada.

EDITADO: Junto coraje, me digo que es una pavada y cuando cruzo a Fran, lo llamo. En los cinco segundos que me lleva explicarle la situación, casi me largo a llorar como una idiota. Espero cruzarme al viejito que vende carilinas por la calle, porque para terapia claramente voy a necesitar treinta millones de paquetes.
Ah, sí, Fran es un groso. Si no fuera el novio de una amiga y además yo no le quedara tan claramente por debajo, me caso.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Pins and Needles

Tengo un temita. Bueno, en realidad tengo varios, pero hay un par que son populares y recurrentes.

Tema 1. Mi hermano y yo tenemos un problema que él desconoce: nos gustan las mismas mujeres. A ver, es menos patológico de lo que quizás suena. Cuando tenía dieciocho, se puso de novio con mi amiga a quien amo profundamente. Cuando se mudó a Buenos Aires medio que perdí el rastro de con quién salía y con quién no, pero se casó y yo desarrollé un enamoramiento platónico importante hacia mi cuñada (a quien prácticamente conocí el día del civil) y -más aun- supe instantáneamente que él había salido un tiempo con la testigo por mi propia reacción hacia ella (así se conocieron mi hermano y mi cuñada).

En fin. Una vez le preguntaron qué clase de chicas le gustaban, y él contestó sin dudar: «Las que están locas». Y así somos, che. Nos gustan las locas. Sin embargo, cabe aclarar que a pesar de la evidencia contraria (hasta mi hermano diría que yo me he ido al carajo con eso), nos gustan las locas lindas, no dañiñas. ¿Se entiende la diferencia?

El viernes a la noche salí a cenar con Orne y una loca linda. No nos conocíamos más que de vista, pero pegamos onda inmediatamente. En las tres o cuatro cuadras que hicimos solas (la pasé a buscar por el trabajo) hasta el lugar de la cena (Kerry Keel, VAYAN) charlamos como si nos conociéramos de toda la vida y nos reímos mucho. Al llegar al bar, ella misma le hizo un par de comentarios al respecto a Ornella (quien últimamente me hace gancho hasta con el semáforo de la esquina de su casa). Por supuesto que, al terminar de cenar, la acompañé hasta el hotel. Volvimos charlando de cómo el fin de semana anterior las dos habíamos estado en Villa Gesell (que en invierno está vacío) y no nos cruzamos. Ambas habíamos ido con amigas; en mi caso, a acompañar a Pau a la casa de tatuajes.

Y he aquí el tema 2. Tatuajes y piercings (porque lo prometido es deuda, Sol). Cuando nos conocimos, Pau tenía -creo- tres (o cuatro, pero solo recuerdo tres) tatuajes y dos piercings (uno en la lengua, otro en la panza). Desde el vamos, al surgir el tema, le comenté mi postura tradicional, que sigo manteniendo: no. 
Mi primer problema con los tatuajes es que no les encuentro sentido. Estéticamente, no me resultan agradables. Objetivamente, la gente de Brothers TattooGesell es genial. Son artistas increíbles. Pero el color de la tinta cambia, y el verde que toma es simplemente desagradable (asqueroso, esa es la palabra que suelo usar). La piel se estira y se arruga, y en muchos casos los bordes bien definidos se difuminan. Horrible. Y no empecemos a querer argumentar que tienen un sentido que va más allá de lo estético, porque ahí es cuando me rebelo. No, chicos, no. Si algo significa tanto para vos, demostralo, vivilo. Es la máxima de la escritura «show, don't tell» aplicada a la vida. ¿Extrañás a tu primo político en cuarta generación? No te tatúes las iniciales en una letra que ni se entiende en un lugar donde además no se ven; viví de modo que lo honres. ¿Superaste tu trauma? Claro, sí, que te hayas marcado permanentemente con algo que te lo va a recordar toda la vida me lo demuestra con total claridad. ¿Amás a tu novia? Tratá de no estampillarla contra la pared cada vez que podés, en vez de ponerte ese dibujo horrible que encima seguro vas a tener que borrar de algún modo cuando te deje por haberle metido los cuernos. Porque ese es mi segundo problema: más de la mitad de los tatuajes terminan borrados o cubiertos, simplemente porque somos seres dinámicos (ni hablar si el tatuaje está mal hecho o es en algún idioma que no conocés y después de hacértelo te enterás que no dice lo que pensabas -ahem, Pau, ahem-). Lo que hoy nos es terriblemente significativo quizás mañana sea algo de lo que nos riamos o que simplemente haya perdido sentido. Y está perfecto que así sea; es genial que superemos cuestiones o cambiemos de parecer en ciertas cosas, pero los tatuajes son para siempre. Esa es la joda. Lo cual se constituye en mi tercer problema: un tatuaje te ata. Se queda con vos. Lo elegís y no podés desdecirte. Y va más allá de eso: se borra, pero no desaparece. Queda ahí, y lo tenés que retocar, y cada vez gastás más dinero en él, y cada vez te duele más el retoque. Es como una mala relación en la que intentás, una y otra vez, cada vez con más ahínco y sacrificio, pero siempre te terminás peleando. Hasta que te cansás y decidís que no va más. Pero el tatuaje no hace las valijas y se muda de nuevo a lo de sus viejos; a él no podés no atenderle las llamadas. Se queda ahí, feo, arrugado, borroneado (y volvemos a mi primer problema). A menos que decidas (con más dinero y más dolor) eliminarlo. Y si lo vas a terminar eliminando, ¿para qué hacerte algo permanente?
En fin. De los piercings ni hablo porque me la sale la facha de adentro. ¿Un piercing? Bueno. ¿Hacerte mil? ¿En lugares hiper dolorosos que no ves ni vos y solo recordás cuando te golpeás? Me parece una conducta autodestructiva tan obvia (e idiota) que ya ni es graciosa. En serio. Los prejuicios nunca son buenos, pero la verdad es que cuantas más perforaciones tengas, más me voy a preguntar cuál es tu trauma de la infancia.

Y si lo vas a hacer, bueno. Por lo menos hacelo con inteligencia. Esperá las vacaciones, andá hasta Gesell; pasá por el Mc, pedí un cortado y lleváselo a Demian (por ahí te pasa como a mí y te regala un aro para que te perfores la panza -sí, sí, ya voy-): Avenida 3, n.º 510, Galería La Recova al fondo.
Que te tatúe Seba.

Una rama de cerezo. Porque Pau ama la cultura japonesa (y porque necesitaba tapar el tatuaje que se hizo a los 15 que, sospechamos, decía «VENDO MOTO»).

La droga y la miseria no saben andar juntas, escribió Cortázar.
Quizás por eso temo tanto por vos. Y quizás por eso, también, te tengo tanto miedo.

domingo, 16 de septiembre de 2012


Probablemente no debería escribir esto, ni aquí ni en lado alguno, ni ahora ni nunca.
Probablemente tampoco veas esto hoy; quizás tampoco mañana ni pasado. Con seguridad, en este momento estoy tan lejos de tu cabeza que no califico siquiera como «lo último que se te cruza» por ahí.


Sin embargo, quiero que sepas que todavía sos lo más lindo que me pasó en la vida, y estés con quien estés hoy no hay nadie en este mundo que esté tan feliz y agradecida de que exista este día como lo estoy yo.
Feliz cumpleaños, hermosa.

viernes, 14 de septiembre de 2012

The Gift

Hace tiempo, nueve meses quizás, decidí mudarme de ciudad. Septiembre fue el mes elegido por razones varias. Después, también por razones varias, la idea se fue diluyendo. Pero las preguntas no.

Las preguntas nunca se diluyen.

Esta semana, mi hermano alquiló un departamento con tres habitaciones.
Una para él, una para Juani. 

Una para .

Hay cosas por las que sigo llorando demasiado tiempo después.
Y no sé qué es más triste, eso o el sentimiento de que todo valió nada, al punto de desear que nunca hubiera pasado.


No, lo más triste es que pase el tiempo y una se encuentre exactamente en el mismo lugar, en la misma situación que hace doce meses.


La historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa. O quizás se revive, de modo cada vez más compacto y acelerado, hasta que ya no es.
O ya no se es.


Yo no quiero más.

jueves, 13 de septiembre de 2012

A Young Pretender

Resulta que me crucé con esto y recordé que amo a Robbie Williams, al menos en sus comienzos. El artículo viene con playlist de hits incluida, así que es muy recomendable. Y mientras la escuchaba, me recordé cantando Come Undone a voz de cuello, haciéndola acústica hasta limarme las cutículas con las cuerdas de acero, sin saber muy bien por qué. 
Je.

They're selling razor blades and mirrors in the street
I pray that when I'm coming down you'll be asleep
And if I ever hurt you, your revenge will be so sweet
Because I'm scum and I'm your son
I've come undone




We sing love songs so sincere...

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Pequeñas delicias de la vida no-conyugal

Buenas tardes.

En poco más de 30 minutos estaré encontrándome, a solas, con mi ex-suegra. Quien no necesariamente sabe que es mi ex-suegra, pero tampoco come vidrio. Y, además de ahora saber dónde vivo, está de mal humor. Digo, porque ya me lo advirtió Lu. 

Esta vendría a ser algo así como la segunda vez en la vida que la veo. 
Si sobrevivo dignamente, edito el post y les cuento como fue la primera vez.

(Y por «dignamente» quiero decir sin largarme a llorar en el acto o hacerme pis encima; hace una hora que me corren escalofríos por la nuca)
Más allá de todo, hay quilombos que estoy feliz de haber buscado.

(Mamita, cómo se complicó la mañana / semana...)

martes, 11 de septiembre de 2012

Otra idiota que no leyó la letra chiquita

Cuenta la leyenda que Euge iba caminando por la calle muy feliz, escuchando Obsesionario y sintiendo en la cara ese sol de jueves al mediodía, cuando pensó: 

-¡Qué lindo día! ¡Qué ganas de tener un perro para sacarlo a pasear en este día hermoso y dar unas vueltas!

Y bueno. 
Estaba recordando que en algún momento tenía la firme creencia de que a mí los deseos a menudo se me cumplen, pero de la forma más retorcida y distorsionada posible, lo suficiente como para no poder disfrutarlos. Puede que no haya estado tan errada.

Diez días después, Lu me cuenta que con la mamá encontraron un perro con moquillo; que está muy enfermo y que lo va a cuidar ella. Le digo, como siempre, que me avise si la puedo ayudar en algo, y ahí salta el tema: necesita reubicar a Kimbra

Así que sí, tengo a la perra instalada en mi departamento de dos por dos, y aproveché para emplear a Papu (el papá de mi amiga Jimena, una de esas personas buenazas que agotaron toda su buena suerte en los primeros 25 años de su vida y ahora la tienen demasiado cuesta arriba) como paseador. 


Dijo Madi, cuando le llevé a Crisis para que se quede con ella estos días: «Me imaginé que venía por ese lado».
Dijo L: «¡¿Qué hacés con la perra ahí?!»
Dijo Ale: «Ah, bueno, ya somos como una gran familia... DECIME QUE EL PERRO NO ES DE LUCÍA».
Dijo Florcha: Nada. Porque no le pienso contar directamente; me va a retar de acá a Navidad.

El tema es, hay antecedentes. Anoche pensaba en eso, en todo lo que ha cambiado en un año, y como estamos más o menos en la misma, igualmente. El año pasado, para el cumpleaños -veinte días después de cortarme-, Vico le regaló a Lu una hermosa perrita a la que le puso por nombre Zooey. Claro, el problema era dónde tenerla, porque ella todavía vivía con la mamá y faltaba por lo menos un mes para que le entregaran el departamento donde actualmente está. Así fue como Zo terminó quedándose más de una vez en casa.
Zooey, en brazos de Vi. No se puede ser tan linda.
Dijo Gonza, una vez que vino a tomar mate a casa antes de entrar a la facu y me encontró con el uniforme del laburo todavía puesto y desinfectando el piso a brazo partido: «Vos sí que sos una amiga, Euge». Je, Gon. JE.

Lu a menudo pasaba por casa y hasta se quedaba a dormir, y así fue que se dio el primer contacto con Seba, quien vive en el piso de abajo y nos pasó una nota quejándose por los ruidos molestos (re: la televisión muy fuerte; no voy a reproducir el comentario que hicimos en ese momento al respecto de la queja). Sin embargo, en ningún momento se me ocurrió hacerlo para sacar ventaja de la situación. Después de un par de días me encariñé con la perrita (le decía bebi, cosa que hacía que su dueña se enojara bastante -la culpa la tenía ella misma, que había acostumbrado a Zo a que respondiera más a ese apelativo cariñoso que a su propio nombre-) y jugábamos bastante cuando nos quedábamos solas.

(Pero cuando en marzo -después de más de un mes sin contacto- Lu me dijo que la había regalado y le hice saber que me había dolido un poco que no me avisara, me contestó con toda sinceridad: «¿Por qué te iba a avisar?»)

Cuestión: Crisis se mudó temporariamente con Madi, y Kimbra se queda conmigo. La culpa de fletar al gordo no me la van a sacar ni tres kilos de chocolate Cadbury, pero bueno. Podemos probar, jeje.
La casa prefiere chocolate sin TACC
Otras opciones: cupcakes. Sin ironías ni sarcasmo...
Pero no todo es tan sencillo.

Primer acto
Lu me deja a la perra, me da las explicaciones que considera pertinentes y sentencia: «Pobrecita, cómo va a sufrir». Me muerdo la lengua para no contestarle «Gorda, es un perro», primero porque está a punto de llorar, segundo porque voy a sonar como mi mamá y tercero porque ella va a pensar que lo digo en tono derogativo, cuando en realidad lo que quiero decir es que los perros son más inteligentes que nosotros y se adaptan mucho mejor. Y menos mal que no lo digo, porque cuando salimos del departamento porque ella tiene que volver a cuidar al osito de peluche que está enfermo (es un osito, no le cabe otra descripción; lo mirás y te enternecés instantáneamente), Kimbra ladra y rasguña la puerta como si del otro lado la estuvieran achurando. La veo cerrar los ojos y es uno de esos momentos en que yo desearía poder abrazarla, pero si lo intento todo lo que voy a lograr es que me golpee.

Segundo acto 
Vuelvo a subir, cuelgo la ropa que estaba lavando. Kimbra inspecciona sin romper nada, todo un logro. Nos disponemos a salir cuando me suena el teléfono. Lu. «Mamá quiere un juego de llaves de tu casa, así por ahí la saca a pasear ella, o la saco yo». Telón.

Tercer acto
Salimos. La idea es: 1) llevarle a Papu las llaves de casa, 2) que en el futuro Kim no me ensucie el departamento (sé que no lo va a hacer porque es super limpia, pero tampoco es cuestión de que sufra), y 3) que la perra se canse lo suficiente como para que duerma tranquila, a pesar de que Lu generalmente tiene el sueño cambiado y por lo tanto quizás también lo tenga la perra. No es la primera vez que salimos solas, por lo que no debería haber problemas. Error. La zona de mi casa es mucho más transitada que la de la casa de Lu, a pesar de que nos separan solo unas cuadras. Hay menos árboles con pasto alrededor  y más perros callejeros. No es que Kim sea camorrera, o al menos no solo eso: no está castrada aun. Las primeras cuadras corto clavos, de puro perseguida. Por otro lado, me preocupa que los nervios del cambio puedan hacer que ella no llegue a, ejem, aprovechar la salida. Diez cuadras después (¡diez!) respiro aliviada. En fin. Llego al trabajo de Papu, toco timbre. Cuando sale él, la perra le salta como si no hubiera mañana. Tengo un mini paro cardíaco hasta que compruebo que no lo ensució; si llegaba a tener problemas en el trabajo por eso, me moría. 
Sorteamos con éxito todos los obstáculos y llegamos a la plaza. Kimbra está feliz y yo también, por lo que cuando ella tironea  porque quiere correr, yo apuro y la sigo al trote. A los treinta metros escucho claramente algo que en el momento se me antoja «un ladrillazo». La perra también lo escucha, y frena. Miro para atrás y se me va el aire. En la vereda de cemento, en setecientos dieciocho pedazos, está mi celular nuevo. Sí, este. Que compré hace mes y medio. Junto los pedazos y no sé cómo llego a sentarme en un banco, cerca. Tengo esos cinco segundos tan míos en los que casi me largo a llorar ahí nomás y pienso mil cosas al mismo tiempo. La primera, que Lu va a querer saber cómo está la perra y no voy a tener cómo comunicarme con ella. Pongo la mente en blanco y me empiezo a reír: eso también es muy mío. Lo armo. Lo miro. Nada quebrado, pero tres esquinas están completamente limadas; el teléfono venía con defectos y este jueves pensaba ir a cambiarlo, pero eso ya no es una posibilidad. Si no prende, son $600 tirados a la basura. Bueno, ahí va mi sueño de un secarropas. Apreto el botón y... efectivamente, no arranca. Sin embargo, según L soy muy del campo y ahí tenemos una expresión: «seguidor como perro e' sulky». Así soy yo. Va de nuevo. Y prende, y vuelvo a respirar, aunque todavía no me animo a fijarme si anda todo. Eso queda para casa. 
Regresamos casi corriendo. A modo de prueba, le escribo a Ale. «¿Querés que salgamos a caminar mañana a la mañana?» Cuando llega a la esquina de casa, a las 6 a.m., Kimbra y yo ya estamos listas. Como buena exagerada que soy, llevo polera, chaleco, pullover, campera, calzas y jean. Sin embargo, es un día hermoso. 
Además de ser hermosa, es rapidísima para robar comida. Pero esa es otra historia...

lunes, 10 de septiembre de 2012

H!

Como el post anterior es bajón MAL y necesito redimirme (o por lo menos desenroscarme), prefiero pasar a una recomendación que no puede hacerme quedar mal u.u

Ayer, por cuestiones diversas de la vida, terminé en un Festival Artístico a beneficio de Los Cuatro Patas Callejeros, una ONG que trabaja mucho y muy bien aquí en MDP. El final del festival estaba dedicado a bandas de la ciudad, así que fieles a nuestro estilo Flore (la hermana de Pau) y yo decidimos hacer acto de presencia.

(Nota: tengo demasiadas Florencias en mi vida, espero que no se confundan demasiado)

Las bandas invitadas fueron Pájaros de Cristal, Zoot, Hey! y Say What, todas muy buenas y con mucho de producción propia (las tres primeras solo tocaron temas de su autoría; SW solo hizo covers de blues). Pájaros... está grabando, en este momento, y recuerdo haber pensado que de cabeza voy a comprar ese CD, no solo para colaborar. Son bastante completos, el único punto débil quizás sean las voces, pero tienen mucho tiempo para crecer. Aquí, una pequeña muestra (abrieron con este tema, y escuchar «sos vos, lo que me sangra sos vos» así de una fue como mucho). Zoot es una banda un poco más conocida, quizás, y hacen algo similar al Radiohead de los últimos tiempos (salvando las distancias, que son claramente grandes). Los integrantes tienen varios proyectos paralelos; todos tocan en Bienjugados, haciendo covers de rock nacional, y Laucha además participa de LuzParís, muy conocida por estos lares. En fin, también están grabando, creo que el CD va a llevar el nombre de este tema.
Sin embargo, la banda que realmente nos sorprendió fue Hey! Primero porque llevaron muchísima gente; cuando terminaron de tocar se llevaron más de la mitad de la audiencia. Segundo, porque sus instrumentos eran bastante menos vistosos que los de las otras bandas; después nos enteramos que en marzo del año pasado se los robaron de la sala donde los guardaban. Tercero, porque resultaron ser chicos super tímidos, lo cual no tiene nada que ver con lo monstruosos que son como músicos. Cuarto, porque en ningún momento dejaron de asombrar. A decir verdad, comenzamos riéndonos un poco de la cara de perdido de Rodrigo, el baterista, mientras armaban todo. Cinco segundos después tuvimos que tragarnos absolutamente todo lo que habíamos dicho. Infatigable, el chiquito. Diez minutos después de haberlo declarado el mejor músico de la banda, tuve que volver a retractarme: los dedos de Mariano, el bajista, volaban sobre las cuerdas de modo tal que era demasiado difícil seguirlo. Tuve el impulso de proclamar las dos guitarras como «relleno», pero ya había aprendido la lección de no apresurarme, y menos mal que no lo hice: tema final y casi me muero viéndolos hacer ligados con las dos manos, a dúo, a una velocidad mayor de la que yo jamás he visto. Unas bestias. Hicieron psicodélico por una hora y a todos nos parecieron cinco minutos. ¿Saben lo difícil que es eso?
Cuando terminaron, Juan (el novio de Pau) fue a hablar con ellos. Hacía un año que no tocaban juntos. Animales, en el mejor sentido de la palabra.
Así que en el ratito que tuve hoy, me dediqué a buscar sus páginas en Facebook. Abajo, los links. Y si en algún momento pasan por Mardel y ven que tocan unos chicos flaquitos y de peinados raros, no duden en comprar la entrada. Valen lo que tengan que pagar.
Hey! en Facebook (sí, ahí hay algunos videos). Y aquí también.

Narcissus

Y AHORA, OTRA EDICIÓN DEL SEGMENTO «OPINIONES POCO POPULARES QUE ME SIGUEN GANANDO CORAZONES Y MENTES -Y ADEPTOS, MUCHOS ADEPTOS-»

Creo que he repetido esto hasta el hartazgo, aunque realmente no sé si llego a transmitir lo que pienso.  Me preocupa solo ver espejos, últimamente, míos y de mis relaciones. Anoche lo volví a charlar con Alejo, mientras él me miraba con los ojos rojos sin poder llorar la angustia que le oprimía el pecho, y me preguntaba si yo había sentido algo parecido con Lu.
Y lo volví a pensar, y pensé también en esto de hablar tanto de lo que uno sabe tan poco (hablar de todo, diría Ana), y en el Toulouse-Lautrec del Moulin Rouge de Baz Luhrman, que siempre me cacheteó un poco: You may see me only as a drunken, vice-ridden gnome whose friends are just pimps and girls from the brothels, but I know about art and love, if only because I long for it with every fiber of my being. Recordé el sentimiento horrible de electrocución inevitable, de remar contra la corriente todo el maldito tiempo, y también las palabras de mamá en la última conversación que tuvimos, hace algo más de una semana, que no dejan de hacerme eco y quizás por eso aun no las he podido verbalizar con nadie: «Nos guste o no, no somos como cualquiera. Y te digo lo mismo que le dije a Manu... lo que quizás haga feliz a tus amigos o a gente que conocés, no va a resultar. Yo quiero que seas feliz; la vida se pasa volando y la eternidad es mucho tiempo».

(L, L sabe que yo temo exactamente lo mismo hace mucho tiempo; seguramente ella se imaginará la catarata de lágrimas que vino después)

Cuando hace casi exactamente un año hablé con Marina por primera vez respecto a Lu (dos semanas después de que me hubiera cortado), ella me dijo un par de cosas que he meditado desde entonces. Cuanto más lo pienso, más razón creo que tiene. Y más fregada me siento, por supuesto. 

Mirá... yo también creo que uno se enamora de la persona... nunca me pasó algo con alguna mina... una vez tuve un histeriqueo pelotudo con una compañera de la facultad... yo estaba medio que quería "probar" y al final desistí porque no soy narcisista. Onda, estudiante de filo, era mi espejo. Hoy somos re amigas y yo estoy convencida que si se hubiera dado habría sido una re buena relación, pero que al final hoy no sería mi amiga. A mí, las cosas que me llaman la atención son las que comparte la gente conmigo... por eso al final me gustan los hombres, porque hay una diferencia que no se puede evitar, que está ahí y que hace, para mí, que la relación sea distinta a estar con uno mismo.

Y así es como llego a lo que veo. Soy una convencida, desde siempre, de que no son los opuestos quienes se atraen; que uno se enamora a partir de las cosas que comparte. Sin embargo, también estoy completamente convencida de que eso «diferente» es completamente necesario, que uno no puede enamorarse de un completo espejo, de sí mismo (algo tan patológico jamás será amor). Entonces, en las relaciones entre personas del mismo género, solo veo catástrofes por ocurrir, y tironeos. Muchos tironeos (y ojo, no digo que las relaciones, en términos generales no sean negociación tras negociación, que no cuesten, que no haya que remarla -pero no pueden ser conflicto todo el maldito tiempo-). Veo gente que se parece en muchas cosas, excepto en las que son esenciales para una relación duradera, a largo plazo; y, por otro lado, gente que se parece demasiado en todo, tanto que jamás podrá generar atracción entre sí.

Ojalá en algún futuro cercano me tenga que tragar una por una estas palabras, pero bueno. Mientras, a modo de disculpas por haberles escupido el asado, una foto del lechón cuando tenía 15 días. Como para que puedan hacer kitten therapy (sí, a lo PewDiePie).


Emote

Hay canciones que por alguna razón siempre me levantan. Esta es una de ellas.



As of now I bet you got me wrong
So unsure we run from something strong

I haven't felt like this in so long
Wrong, in a sense too far gone from love...
That don't last forever
(Something's gotta turn out right)


Y como escuchar a Layne y Jerry hacer armonías una hora entera es algo que todo el mundo debería darse la oportunidad de disfrutar, el MTV Unplugged completo:



Find me sitting by myself,
no excuses that I know...

Parachuting

Bitácora del capitán #100912:

Quinta (?) noche consecutiva de sueños inexplicables. Ayer ni siquiera fue la noche solamente, tuve pesadillas hasta en la siesta -que recordé al cruzarme a Gon un rato después-. Hoy me levanté pensando en cómo sobrevivir con $100 y solo unas varillas de bambú para hacerme una vivienda (pero con la total certeza de que podía hacerlo sin problemas); en el avión que se caía (¿Se caía? Mamá parecía demasiado tranquila) y la sensación de que al habitar la zona alta de la vera de un río cualquier paso en falso iba a terminar conmigo en el medio del océano (un océano que por alguna razón me remitió a agua de cloaca -genial ¬¬ -).

Lo peor de todo es que supongo que si lo estiro un poco, puedo encontrarle sentido a casi todo; nunca tuve demasiados problemas para flashearla a colores. Solamente desearía descansar un poco más, o despertarme un poco mejor. Menos mal que siempre me levanto de buen humor...

Chasing Daylight

Collect calls to home
to tell them that I realize
that everyone who lives will someday die
and die alone.




Daylight is good at arriving at the right time
It's not always going to be this grey.


(Pienso en esta canción, en 2008-2009, y me doy cuenta que hace mucho que el sol es lo único que amortigua algunos golpes)

viernes, 7 de septiembre de 2012

Service

ADVERTENCIA
LA SIGUIENTE PUBLICACIÓN CONTIENE LENGUAJE SOLO PARA ADULTOS

Hace tres o cuatro semanas llegué al trabajo, entré a mi oficina y noté (imposible no hacerlo) que faltaba un escritorio: el del Jefe de Mantenimiento. No fue sorpresivo, pero igual se me cayó el mundo. Pensé en cuánto iba a extrañar a ese tipo tosco, hosco, bruto para decir las cosas, que a veces me trata como a un amigo y otras veces como a su hermana menor. Pensé en cuánto cambiaron las cosas en estos dos años y medio, en cómo ahora puedo apreciar eso que lo hace tan deseable para la mayoría de las mujeres y también en cómo de algún modo me convertí en una sombra de la mujer a quien él admiraba.
Las cosas mejoraron a media mañana, cuando apareció sin mucha explicación a tomar unos mates. Y las visitas se multiplicaron, se repitieron día tras día, y se convirtieron en nuestro acuerdo implícito. Acá nada cambia. Hay equipo, señores. Somos mucho más que dos (?).

Cuando hace dos semanas (¿tan poco?) me encontró poniéndome un par de medias que obviamente eran demasiado chicas para ser mías, le tuve que explicar que me las había prestado Orne -quien aun estaba internada- porque Kimbra, la perra de Lu, se había comido una de mis medias durante la noche.  

JdM:-Ah, ¿no dormiste en tu casa? ¿Y qué hace el chabón este con el que estuviste?

Yo venía de una confrontación horrible esa misma mañana, pero en plan de liberación; de frenos bien puestos y puntos sobre las íes, y todo me pesaba demasiado como para no tirarlo sobre la mesa.

Yo:-Mirá, no es alguien con quien «estuve». Nunca me fui con nadie de ningún lado, sabés que no me manejo así. Es alguien a quien conozco hace bastante. Y, a riesgo de quedar mal con vos... no es un chabón. Es una señorita.

No tengo idea de qué habrá leído en mi cara, pero apenas me dejó terminar la frase antes de aclarar: conmigo nunca vas a quedar mal.
¿Cómo no quererlo?

Ayer jueves hablábamos de una amiga, una conocida-proyecto-de-amiga, que el sábado me habló de la nada para contarme que su novio de hace dos años y medio le había cortado sin mayores explicaciones. A mí suelen sucederme estas cosas, pero eso no quita que sigan sorprendiéndome. 

JdM:-¿Y qué explicación le dio el chabón?
Yo:-Nada; le dijo que está confundido...
JdM:-¿Confundido? Decile a tu amiga que no perdió una relación, que se sacó un pelotudo de encima. ¿Confundido? ¡Decile que se compre un GPS y se vaya a la concha de su hermana! ¡Andá a hacerte ver por un psicólogo, la puta que te parió! ¿Confundido? ¿Sabés de dónde viene la palabra? De kungfundido. Kung fu. ¿Y quién era kung fu? David Carradine. ¿Sabés cómo murió kung fu? Se asfixió él solo mientras se masturbaba. Así que ahí tenés el futuro del pelotudo; decile a tu amiga que se sacó de encima a un boludo que en cuarenta años se va a morir con una bolsa en la cabeza haciéndose una paja. De pajero, literalmente. 

Por supuesto que a mi amiga no le dije nada de eso, pero el resto de mis conocidos se sintió identificado y lo encontró bastante chistoso. Aparentemente, la gente kungfundida representa entre el 70 y el 80 de la población mundial.

Morpheus

Hace tres noches que sueño, me olvido qué, y luego algún detalle tonto me lo recuerda. Y después me vuelvo a olvidar, a menos que lo comparta -obvio-. 
El miércoles, un tweet me hizo recordar que la noche anterior había soñado con Pía y una paloma que la ensuciaba. Avisarle (también mediante tweets) me ayudó a recordar que eso realmente sucedió, en otro contexto y lugar, la primera vez que vinimos juntas a Mar del Plata, mientras sacábamos pasaje para volver a casa. No sé qué soñé esa noche, porque no lo compartí mientras lo recordaba, pero hoy me desperté con la imagen más clara de todas. 
Por supuesto, directo a Facebook: 


Y como si yo tengo que sufrir, el resto del mundo también, acá va la canción (que, OK, lo admito, ME GUSTA -aunque no soporte a Dom Monaghan, Megan Fox me parezca sobrevaluada, el video sea todo lo patológico que hay en el mundo y encima Rihanna esté desagradable en él-).


jueves, 6 de septiembre de 2012

Everlong

Hace días que vengo con esta canción.



Quizás sea culpa de Vico, que el lunes se lo pasó tocando el primer acorde una y otra vez. Quizás tenga más que ver con esto.

And I wonder
when I sing along with you
if everything could ever feel this real forever
if anything could ever be this good again


(Quizás tenga que ver con esa sensación de espera eterna que alguna vez pensé -erróneamente, por supuesto- tener resuelta)

EDITADO: Dos horas después, Everlong sonaba de fondo mientras yo me preguntaba ¿por qué estoy teniendo esta conversación? ¿Por qué me cuenta todo esto? Misterio develado.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Saque y Volea


Creo que existe una posibilidad concreta de que yo sea la versión femenina del flaco Chela.
Sin lo de flaco, claro está. Ni lo de Chela.


Free Fallin'

Abro Twitter.

@ornecervino: «And if you gaze for long into an abyss, the abyss gazes also into you» Friedrich Nietzsche

Reencuentro un blog con el que me choqué (sí, fue exactamente eso, un choque) en el verano, y justo en la columna de la derecha tenía la misma cita.

@estaciclisis: @ornecervino La frase inmediatamente anterior dice: «El que lucha con monstruos debería tener cuidado de no convertirse en un monstruo»

‏@ornecervino: @estaciclisis aha...Criminal Minds :)

@estaciclisis: @ornecervino Lo supuse =P Pero pensaba... a veces, cuando te forrean sistemática e impunemente, es difícil no convertirse en un forro.

‏@ornecervino: @estaciclisis analogías for export :)

Ponele...

Psych

Gordo, ya que hoy tenés franco y nos vemos, ¿no me conseguís el teléfono? Lo necesito posta, plz.

Envío el sms y releo. Suena a desesperación, y casi puedo escuchar todas las preguntas que vienen después. Porque esa es la reacción de Ale ante la desesperación, o mejor dicho: esa es su no reacción. Ale no reacciona, pregunta. Y a mí me desespera, porque entiendo que hay determinados momentos en que solo queda actuar (quizás por eso estoy un poco enamorada platónicamente de Florcha, que sabe cuándo no cuestionar). Después indaguemos, después dialoguemos. Después. DESPUÉS. Ahora es dolor, de esos que apenas te permiten funcionar. Entendé que apenas puedo juntar fuerzas para arriesgarme a pedirte que me lo busques. Entendé. Actuá. 
Suficientemente difícil va a ser llamar. Etc.

Toss and Turn

Llegué a casa a las 20.40, más o menos. Hablé con mi hermana. Chateé dos segundos con Jime. Puse el partido de Del Potro contra Roddick, me fijé que el gato tuviera comida y para las 21.20 ya estaba en la cama. 
Me dormí. Hasta las 7.30.
Cada uno supera las cosas del modo que puede.

(Igual me desperté religiosamente a las 4.30; revisé el celular: un sms, notificaciones de chat de Skype y Facebook, y Whatsapp. De ella, nada

Tampoco tiene por qué, digo. Yo tampoco le escribí) 

martes, 4 de septiembre de 2012

Cat Endangered

San Jorge. San Antonio de Padua. Lomas de Zamora. Rosario. Luis Guillón. La Plata. Luján. Mendoza, Neuquén, Jujuy.
Buenos Aires, por supuesto. Mar del Plata, claro.

Cherry Hill. Provo. Miami.
Uruguay, Chile, Colombia, México, España.

Más. Y todo lo que el Analytics no muestra, como los accesos desde Android.

A veces me provocan mucha, mucha curiosidad.

Mandrake

A veces me pregunto si es realmente posible olvidar, superar, el pasado. Cualquier pasado. 

Es muy posible que en dos horas termine cara a cara con alguien a quien, de algún modo, evité los últimos dos meses. No soy de esquivar encontronazos y, de hecho, me muero de ganas de vernos, pero supongo que tengo un poco de miedo de lo que puede llegar a leer en mis ojos respecto a los dos años que nos pasaron por encima.

Después de todo, la persona que fui hace dos, tres, cuatro años, dedicó mucho tiempo a pensar en cómo sería este día.

(Shhh, la persona que soy, también)

Sandcastles

Quizás el problema sea que uno tiene que avocarse a intentar reconstruir, solo y con terrible esfuerzo, eso que se derrumbó sin oponer demasiada resistencia gracias a la ayuda protagónica de otros.

And I wonder
If everything could ever feel this real forever
If anything could ever be this good again

lunes, 3 de septiembre de 2012

Querencia

-hOLA !!!!!!!

(Hola mami, ¿puedo ir a casa? ¿Puedo tomarme el colectivo como aquella vez, llorar toda la noche sin que me pidas explicaciones y que al levantarme estés cocinando canelones solo porque alguna vez mencioné que tenía ganas de comer eso? Me rompieron el corazón, mami, desgarraron todos los puntos de la herida que casi había empezado a cicatrizar. Fui yo, yo la dejé; quise creerme y quise creer en lo que veía y la dejé, aunque todos me dijeron que me cuidara. Ahora estoy en el trabajo y no puedo dejar de moquear, y no va a venir a darme razones para que sonría; si me escribe, si siquiera se molesta en hacerlo, va a ser para dar vuelta lo que digo y lo que dijo, para tergiversarlo, para leer a medias y no entender, y luego culparme a mi por no entender lo que ella dice a medias. Y la verdad es que no entiendo, mami, no entiendo cómo puede importarle tan poco, cómo puede importarle más tener razón, salirse con la suya, encerrarse en sí misma, o simplemente no dar nada. Duele, no sabés cómo duele; vos entendiste más rápido qué era el amor, cuánto importaba y cómo se daba. Yo quise, mami, te lo juro, pero no pude o no me dejaron. No doy más. No quiero más. ¿Podés venir? ¿Puedo ir a casa y esconderme bajo las cobijas hasta que llegues?)

-hola mami!
-COMO ANDAS ?
-bien! no sabes, ayer fue el cumple de paula e hizo una torta de todos colores...

Epitafio

Hace dos meses y medio, más o menos, la vida, el destino o el azar hicieron que Lu y yo volviéramos a encontrarnos. La felicidad duró aproximadamente un mes. Hoy, con la herida abierta, fresca y bien salada, escribo esto a modo de exorcismo. Me quedo con su mirada la noche que nos volvimos a ver, sus dedos en mi espalda la noche que la volví a besar y su mano en mi cara la noche que me volvió a besar ella; su ternura la primera vez que dormí en su cama y su respiración en mi oído la primera vez que durmió en la mía; su sonrisa y la familiaridad en el auto, con su mano en mi frente (¿sabrá cuánto la amé por ese gesto sencillo e irresponsable?), y un puñado de noches más. Me quedo con un par de mensajes que decían que era feliz y un par de fotos que lo muestran.
Sobre todo, supongo, me quedo con toda la frustración y la tristeza de entender que uno solo no puede contra la corriente, especialmente cuando la corriente es uno, y también el otro. Me quedo nuevamente con la duda de si fue el miedo o fui yo o las circunstancias o la vida. Me quedo, a pesar de todo, con la consciencia tranquila y ningún arrepentimiento, sin importar la horrible sensación de pérdida gradual e inevitable. Me quedo con el frío y el pesimismo calado en los huesos, y el dolor de no ser suficiente -de nuevo-. Me quedo con el consuelo de mi hermana, y también con las inevitables miradas llenas de lástima de quienes siempre supieron que iba a terminar así. Me quedo con un par de ideas para su cumpleaños, como la última vez, una bolsa con las pocas gomitas que nunca comimos y todos los planes que nunca vamos a llevar a cabo.
Me quedo en paz, porque di todo y no me quedé con nada. Y sin embargo, me quedo con demasiadas cosas para dar.

No hay nadie que no sepa que segundas partes nunca fueron buenas, pero todos conocemos la saga El Padrino y pensamos que también podremos convertirnos en una excepción a la regla.

(Me quedo con muchas, muchas lágrimas por llorar -ya habrá oportunidad-)

Lo que te di se vuelve hacia mí
Solo sentí perderte otra vez.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Therein And Back Again

Yo me hago la superada, y sé que a la larga el camino elegido es el más inteligente, pero que alguien me diga qué hago con este revoltijo interno, con esta desesperanza, con este mundo al que se le fueron todos los colores, con este elefante que volvió a sentárseme en el pecho.
(Con el vacío, ya sé: hago asado en casa mañana. Ja ¬¬)
Que alguien me ate todos los dedos para no escribirle estúpidamente en las próximas horas. Estoy demasiado cansada de esta vida.