(Toda una vida corriendo, como si hubiera dónde esconderse)
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sábado, 30 de junio de 2012

The Lamplighter


No solo me diste la vida, sino también la esperanza; me enseñaste que nadie tiene por qué conformarse con su propia mediocridad o miseria, que sin importar cuán grande la debilidad siempre se puede cambiar. Que yo elijo quién soy. Me enseñaste a valerme por mí misma y a no cometer los mismos errores que vos. De verte aprendí que la inteligencia y la cultura no tienen que ver con la instrucción formal. Aprendí la cultura del trabajo honrado, la responsabilidad, el honor y la misericordia. Aprendí a abrir la puerta de mi casa a quien lo necesite, para lo que lo necesite. Aprendí que siempre hay comida para uno más y una cama extra, empezando por la propia. Aprendí que soy una persona valiosa en mi individualidad, pero que también soy una en cinco y cinco en una, y los hermanos sean unidos. Que la honestidad es siempre la mejor política, pero que las cosas deben decirse a quien corresponde, en el momento que corresponde, en el lugar que corresponde. Y también aprendí, por tus ojos y tu ejemplo, cómo amar a una mujer de la forma más pura y generosa; cómo dejar que ese amor te salve y te redima.
Así que a pesar de todas las peleas, aunque todavía no te puedas dormir cada vez que salgo con el auto (por el auto, no por mí) y jamás puedas leer esto sin un sabor amargo (por lo cual nunca vas a leerlo): gracias, papi. Feliz cumpleaños. 

viernes, 29 de junio de 2012

Jolie

She tasted like peppermint, cigarrettes, something that was entirely her and the best kind of sleepless night.

miércoles, 27 de junio de 2012

Desconfío

Días raros, de poco sueño, mucho trabajo, muchas llamadas, muchos mensajes y muchas sonrisas.

Sobre todo sonrisas.

martes, 26 de junio de 2012

Flores para mí

Hay días que no entiendo muy bien cómo sobreviví el verano escuchando esto (♥) TODO el tiempo...


(Bah, sí: tengo los mejores amigos del mundo)

Complete

(I'm getting tired and I need) somewhere to begin
Mi paraíso es un lugar bien terrenal, y lo visité todas las tardes durante un año.
Ahora solo voy para llevar a la gente que amo; eso completa un poco el círculo.

So, if you have a minute, why don't we go talk about it somewhere only we know?


Winning Card

Todavía no ha nacido la persona que se resista a Crisis. He dicho.


lunes, 25 de junio de 2012

Little by Little

Oh, mi amor, todo el mundo sale del agua
y, tal vez, sabio es el que riega una pequeña flor...

(Nunca te presiones, sigue tu camino,
mírate al espejo donde nadie mira,
date media vuelta antes del fracaso,
apretá los dientes, busca tu destino)
-Elefantes, de Lisandro Aristimuño.

domingo, 24 de junio de 2012

Hago todo, pago todo, dejo todo por encontrarte.

Quizás ese es el problema, quizás por eso es ésta la prueba. Porque tengo en claro que nada más importa. Entonces, no me importa nada más.

(Hay momentos del día en que se me ocurren las peores ideas: entre las 15.30 y las 17, entre las 23.30 y las 9)

sábado, 23 de junio de 2012

Forking Pathways

-A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosade tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo estas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma.
-En todos -articulé no sin un temblor- yo agradezco y venero su recreación del jardín de Ts'ui Pên.
-No en todos -murmuró con una sonrisa-. El tiempo se bifurca perpetuamente hacia innumerables futuros. En uno de ellos soy su enemigo.
-El jardín de los senderos que se bifurcan, de Jorge Luis Borges.



La historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa.

Scream

Give me reason, but don't give me choice 'cause I'll just make the same mistake again.

(And maybe someday we will meet, and maybe talk and not just speak
Don't buy the promises 'cause there are no promises I keep)

viernes, 22 de junio de 2012

Absolute Truth

Hola, sí, quiero que sepan que cuando digo «todas vuelven» no es una expresión de jactancia, sino un hecho.

Todas. Vuelven.

Solo hace falta saber cuándo. Y si es en forma de fichas.

Telekinesis

A veces me pregunto que será del borrador de la canción para Euge.

(Yo que me siento a escribir esto, y el mail que me llega)

Fullstop

Hoy me desperté hecha una bolita. No tenía frío, y el dolor en las articulaciones de los tobillos y las rodillas me dijo que simplemente había estado toda la noche haciendo fuerza, para hacerme chiquita, cerrarme.
Cerrarme.
Ahí es cuando paré la pelota.

(-Yo lo que no quiero es más drama.
-Yo tampoco.)

Accomplishment

Imagen: ulvinne.deviantart.com

Invierno

My hands still remember how your body felt.

Your hands might not, but they already know too much anyway.

jueves, 21 de junio de 2012

Guest Writing

 Siempre sentí que Lu y yo éramos parte de la misma moneda; caras opuestas, complementarias, correlativas, consecutivas, contradictorias... un caos, intrínsecamente interrelacionado, como partes de rompecabezas diferentes que aun así se ajustan perfectamente, o piezas del mismo rompecabezas cuyo dibujo no coincide. Somos las peores dos personas para estar en una relación, le escribí una vez, y se lo tomó tan a pecho que menos de cuarenta y ocho horas después me echó de su vida (ella me echó mucho antes, o mucho después, o quizás fui yo misma la que se echó, pero ninguna de las dos lo supo entonces; tampoco supimos que sería del todo y para siempre). Sin embargo me busca, nos buscamos, porque no nos entendemos. Porque, de la misma escena, las dos vemos cosas completamente diferentes. O completamente iguales, pero invertidas de algún modo.
Sin darse cuenta, se fue desvaneciendo. Huyó del mundo que le causaba dolor, pánico, angustia. Su mundo seguía de color gris, pero estaba ella sola, ella y su amigo, ella y su espíritu, ella y su alma, solas. Levantó la cabeza, irguió el cuerpo y se dispuso a beber agua de aquella brillante fuente que apareció frente a sus ojos. Hundió las manos en el agua, las llenó de líquido, las acercó a su boca y bebió. Nada parecía más perfecto, nada parecía más fugaz. Más, necesitaba más, un poco más. Hundió, ahora no las manos, sí su cuerpo en la fuente; se hundió, bebió, se desvaneció una vez más.
-Alma, -despertó- ¿dónde estás? -oyó pasos que se acercaban a ella.- Alma, vas a llegar tarde al trabajo, levantate.
La huida no le garantizaba consuelo; más de una vez sus propios sueños la habían traicionado. Su mundo había dado un vuelco tan grande que ni siquiera allí recuperaba el brillo.
Le costó incorporarse. Quiso moverse con soltura, pero apenas pudo dar un par de pasos titubeantes: la esquiva fuente parecía alejarse cada vez más. Sintió una puntada en el pecho, que le recorrió el brazo izquierdo hasta dormirle los dedos de esa mano. Se esforzó; el sonido del agua le pareció alegre, de algún modo, y pensó que quizásquizásquizás... llegó y al sumergir las manos le sorprendió el sentimiento de surrealismo; ella no estaba allí. Intentó beber, pero el líquido se le escurría entre los dedos, una y otra vez. Insistió, diez, veinte, lo que le parecieron mil veces; decidió doblar la apuesta y metió la cabeza. El agua le besó los labios, dulce y fresca, por un breve instante. Luego, de algún modo, burló cruelmente su sed, pero ya no importaba: la había probado, y esas pocas gotas no eran suficientes. No podía vivir de esos breves segundos de felicidad. Necesitaba sentirla correr dentro suyo.
Sin embargo, sin importar cuantas veces intentara sumergir nuevamente la cabeza, el agua parecía esquivarla. Se sintió presa del pánico; intentó retenerla con las manos, nuevamente sin éxito. La puntada se hizo más aguda. Miró el centro de la fuente: se veía profundo, lo suficiente como para permitirle beber, lo suficiente como para ser peligroso. La desesperación no le dejó medir el riesgo y se zambullió sin más miramientos. Su último pensamiento -ya al hundirse- fue que el agua le resultaba salada y amarga como las lágrimas de desconsuelo que había derramado hasta hacía solo unos segundos.
De repente, oyó pasos que se acercaban a ella. Alma intentó dormirse, pero no pudo.

Defeat

Jodido es que la competencia sea Supergirl, hija de puta y todo, justo cuando uno siente que no tiene absolutamente nada que ofrecer.

(Porque, cuando el amor no es suficiente, ¿qué más hay realmente para ofrecer?)

Over and Over

La “esperanza” de volver a verla (reflexionó Bruno con melancólica ironía). Y también se dijo: ¿no serán todas las esperanzas de los hombres tan grotescas como éstas? Ya que, dada la índole del mundo, tenemos esperanzas en acontecimientos que, de producirse sólo nos proporcionarían frustración y amargura; motivo por el cual los pesimistas se reclutan entre los ex esperanzados, puesto que para tener una visión negra del mundo hay que haber creído antes en él y en sus posibilidades. Y todavía resulta más curioso y paradojal que los pesimistas, una vez que resultaron desilusionados, no son constantes y sistemáticamente desesperanzados, sino que, en cierto modo, parecen dispuestos a renovar su esperanza a cada instante aunque lo disimulen debajo de su negra envoltura de amargados universales, en virtud de una suerte de pudor metafísico; como si el pesimismo, para mantenerse fuerte y siempre vigoroso, necesitase de vez en cuando un nuevo impulso producido por una nueva y brutal desilusión.
- Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato. «El dragón y la princesa», capítulo V.
Cómo me gustaría no arruinar todo, siempre.

(Bueno, más me gustaría que las cosas no se arruinen, pero yo siempre compro cosas que de por sí no funcionan)

Dale, Septiembre. Llegá YA.

Want

Uno escribe y destapa mil latas de gusanos que a su vez son cajas de sorpresas o frascos de perfume.
Hace poco más de una semana escribí sobre David, y me quedé con ganas de volver a ver sus fotos. Cuando finalmente me hice el tiempo, lo que encontré me conmovió tanto, hasta las lágrimas, que no pude evitar escribirle:
Hoy volví a mirar la galería de tus fotos en flicker, y están tomadas con tanto amor que me hizo dar cuenta que quiero eso: sentir, amar, por completo y con todo y sin guardarme nada.
Gracias por enseñar.
Y quiero eso. Quiero escribir sin miedo, llamar, cambiar de compañía telefónica. Quiero descansar al dormir, y levantarme relajada. Quiero poder comprar un regalo, si tengo ganas, sin miedo a quedar en ridículo. Quiero comprar café, y arroz, y ketchup, para que tenga en mi casa, para que mi casa sea un poquito suya, y que todo no se vaya al diablo. Quiero poder dejar de pensar, de filtrar; poder actuar por instinto, como antes de. Que nos lleve la piel. Que haya piel para que nos lleve. Que no haya sombras ni fantasmas, no porque no existen sino porque no importan. No tener miedo a mostrar quién soy. No preguntarme que pasaría si yo necesitara. No refugiarme en una fecha.

Quiero que me desaten las manos; que me descosan los labios, punto por punto.

Quiero alas. Dos pares.

Illusion

Thank God there's always September to look forward to.

miércoles, 20 de junio de 2012

Doves

Hace un par de días que estoy con esta canción en la cabeza, a punto de mandarla por mail. No sé si es tan bueno.

martes, 19 de junio de 2012

93

Uno sabe que está al horno con papas y batatas cuando, en pleno boliche, empieza la siguiente canción y uno solo puede pensar en Cortázar.


Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto

(Dios mío, además de flashera y traumada, soy una hereje)

lunes, 18 de junio de 2012

Club

Si de asignaturas pendientes se trata, salir una noche con Ale era la más postergada hace ya un tiempo. Siempre organizábamos, pero cuando llegaba el día (la noche) uno de los dos estaba demasiado cansado o tenía demasiada pachorra. Es decir: somos ratas de biblioteca.
Sin embargo, esta vez había que festejar su cumpleaños (que había sido hace un mes, pequeño detalle), por lo que había cierta presión para concretar. Así que agarré mis cosas, compré empanadas y me dirigí a su casa. Y para que tengan una idea mas acabada de cómo son las cosas con Ale y yo, terminamos de cenar (con Coca Cola, no tomamos nada más en toda la noche) y luego de que me explicara su punto de vista al respecto de Freud y discutiéramos el origen de la homosexualidad, se puso a revisar el Facebook de AMADI, lugar de buitreo por excelencia. Cabe aclarar que la pura motivación detrás de ello fue la curiosidad, al menos en mi caso: él se lo pasó sugiriéndome chicas para agregar como amigas. El resultado fueron los siguientes intercambios y frases célebres:

A:-¡Ah, pero sos pura energía psíquica!

A:-Ella habla de la edad como si fuera un impedimento, y entre todas las que se comió no llega a los 15 años...

A:-Las trompas de falopio le hacen la ola...

A:-¡'Tamos matando! Nosotros como el comité de admisión de AMADI creo que no dejamos a uno...

A:-¡22 añitos! Bueno, superamos los 15...

A:-Esa mina tendría el re levante con los pibes.
Yo:-¡Tiene el re levante con las minas! 
(A coro) -¡Hija de puta!

(Al encontrar a gente desagradablemente conocida en perfiles interesantemente desconocidos)
Yo:-Nooooo, ¡noooooo boludo nooooo! 
A:-¡Bastaaaa! ¡Bastaaaaa! ¡Son todos amigos! ¿Quién es, la diosa lésbica? ¡Está en todos ladooossssss! ¡Vamos a empezar a hacerle la oración del almuerzo y la cena! ¡Tiene más presencia que Dios!

A:-No solamente no te agrego, ¡te blo-que-o!

A:-¿Y esa? ¡Tiene perro!

A:-Yo le pido maquillarme a una torta... ¡Qué iluso! ¡Qué ingenuo!

A:-¿Y esta? 
Yo:-¿Selva Lucía, Alejo? ¿Me estás cargando?

(Luego de comprobar que un contacto de Ale ya estaba en el boliche al que ibamos a ir)
A:-Bueno, si ves a alguien así, avisame. 
Yo:-No te aviso nada, ¡me vas a dejar sola! 
A:-¿Qué te voy a dejar sola? ¡Si me lo hubiese garchado me escondería detrás de la columna!

A:-Sí, dale, ¡Udine, Italia! Dale boluda, claro, ¡vendemos los dos dptos y nos compramos una choza en la Toscana!

A:-Le estamos dando a Lady Gaga como bien homosexuales que somos...

A:-Pará, ¡yo iba a hacer click ahí pero es un pibe! 
Yo:-Pará, ¡es Lucía! ¡Es re mina, parece Lucía! 
A:-Listo, te encontré la cura, si querés presentarle alguien a papá ¡es Lucía con pito!

A:-¡Mirá las tetas que tiene! 
Yo:-Nene, no necesito que me indiques dónde mirar...

Yo:-¿Comunidad Cristiana Nueva Esperanza? ¡Explicame eso!

A:-Jajajajaja, ¡te salió medio macho eso! 
Yo:-Es que de buscar al moniturro en todas las publicaciones... 
A:-Además está el Lucía ahí, ¡se lleva todos los premios!

(Pero después la gente nos pregunta por qué no tomamos)

domingo, 17 de junio de 2012

Clip

En esta semana en la que no quedó una que no mostrara la hilacha, siempre le voy a agradecer porque, a pesar de saber que tenía todas las de perder, igual mandó el mensaje.

Onda que no tiene que ver con nada, pero no te paré de mirar en toda la noche, sos hermosa.

(Claro, de todos modos uno es tan infeliz que la gente por quien uno sufre es precisamente aquella que no está de acuerdo con lo anterior)

viernes, 15 de junio de 2012

Struggle

So, come on, courage! Teach me to be shy...

Venganza

A pesar de que sé muy poco acerca de la vida del lobo estepario, tengo, sin embargo, gran fundamento para creer que fue educado por padres y maestros amantes, pero severos y muy religiosos, en aquel sentido que hace del "quebranto de la voluntad" la base de la educación. Ahora bien, esta destrucción de la personalidad y quebranto de la voluntad no dieron resultado en este discípulo; para ello era él demasiado fuerte y duro, demasiado altivo y espiritual. En lugar de destruir su personalidad, sólo consiguieron enseñarlo a odiarse a sí mismo. Contra sí, contra ese objeto inocente y noble, dirigió toda su vida el genio de su fantasía, la fuerza toda de su capacidad de pensamiento. Pues en esto, y a pesar de todo, tenía un sentido eminentemente cristiano y mártir, ya que toda causticidad, toda crítica, toda malicia y odio de que era capaz lo desataba ante todo y en primer término, contra su propia persona. Por lo que se refería a los demás, a cuantos lo rodeaban, no dejaba de hacer constantemente los intentos más heroicos y serios para quererlos, para hacerles justicia, para no causarles daño, pues el "ama a tu prójimo" lo tenía tan hondamente inculcado como el odio a sí mismo. Y de este modo, fue toda su vida una prueba de que sin amor de la propia persona es también imposible el amor al prójimo, de que el odio de un mismo es exactamente igual, y a fin de cuentas produce el mismo horrible aislamiento y la misma desesperación, que el egoísmo más rabioso.

-Herman Hesse, El lobo estepario.

jueves, 14 de junio de 2012

Loaded Dice

¿Ganar? ¿Qué es eso?

Birth or Choice

Tengo una teoría. Sobre algo. Una teoría basada en hechos y dichos, confirmada indirectamente. Una teoría basada en la evidencia empírica, o eso he querido creer para no sentirme tan mal conmigo misma; una teoría consuela tontos, que en mis momentos de debilidad y autocompasión se derrumba como cualquier otro castillo fundado sobre la arena.

Hoy, alguien me dijo que es probable que esa teoría sea cierta.

Lo que se derrumbó fue el mundo, encima mio.

Odio tener la razón en estas cosas.

Este mes no da para más.

Play

La primera vez que uno lo ve, es imposible no sentir una suerte de indefensión empática. Esa es la impresión que da Deivid en corto, en seco: un niño indefenso. Ese, quizás, que llegó un día a su casa para encontrar a su mamá muerta. Ese al que los mismos policías que fueron a constatar el suicidio le robaron todos los ahorros familiares, aprovechándose de que el padre estaba navegando en alta mar.
David inspira ternura porque es la ternura personificada, no por debilidad: también es el mismo a quien no le importó que las autoridades de la facultad le dijeran que su perfil skater no cuadraba con la carrera, y siguió yendo con las mismas camisas coloridas, los mismos pantalones holgados y el bigotito sin afeitar. No guarda rencores, pero sí agradecimientos: a esa profesora, que es también un poco madre -mía, también un poco mía y quizás eso nos una-, que se preocupó por su rendimiento académico desde lo humano y le (nos) cambió la vida. A ese amigo, que es también un poco hermano -mío, de los dos-, que a pesar del cuelgue acompañó largas horas. A esa amiga, hermana, mentora, que siempre escucha cuando la necesitamos.
David y yo compartimos familia.
Cursamos juntos un total de dos materias, el mismo cuatrimestre; si nos volvimos a ver fue en los pasillos. Ha estado en mi casa dos veces, siempre por motivos académicos; yo ni siquiera sé dónde vive. Sin embargo, más de una vez he recibido mensajes de él diciendo lo mucho que me quiere y siempre se deshace en elogios sinceros, no solo conmigo sino con todos aquellos que tienen la fortuna de cruzarse en su camino. Él me regaló, de la nada, Mutations de Beck, From a Basement on the Hill de Elliott Smith y -ayer mismo- Songs of Love and Hate de Leonard Cohen. Más de una vez, me cambió el día.
David es la excepción a la regla de Adolfo, quien una vez me dijo que si un hombre se acerca a una mujer es porque la desea, desea a su amiga o es gay. Quizás la clave esté en su profesión: es un fotógrafo maravilloso, porque el mundo es maravilloso a sus ojos y en sus manos.
Por suerte para el resto, él logra que esa visión sea contagiosa. 

Frozen Yogurt

Estaba revisando la horrible edición de Wuthering Heights en español que tengo (malísima la traducción, por eso la estaba revisando), cuando vi un papelito que asomaba del comienzo del capítulo IV: era un papel de almanaque, de esos que de un lado marcan el día y del otro siempre traen alguna cita. Señalaba un viernes 9 de febrero, vaya uno a saber de qué año. Del otro lado, lo siguiente:

Es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado alguna vez.

Hace un par de días reapareció Lu, o reaparecí yo, o las circunstancias nos juntaron (y nuestra voluntad también, porque la verdad es que sin importar quién haya en el medio o del modo que sea, nunca dejamos de buscarnos). Ella no quiere nada y yo tampoco, pero decir eso en nuestro caso es lo mismo que no decir nada; la historia pesa demasiado. A mí me pesa y, con comentarios del tipo «esto se pone cada vez peor, no me preguntes por qué pero no puedo superar la relación que tuvimos», yo diría que a ella también.

Voy a ser justa: yo nunca dudé cuando me juró y recontra juró que no había habido terceros entre nosotras. Bah, quizás este último tiempo sí, porque comencé a dudar de que coincidamos en la definición de infidelidad, pero ya no importa. La realidad es que, más allá de eso, dimos tantas vueltas, cambió tanto el discurso tantas veces (nos apuramos, vos te apuraste, yo tuve miedo de ser feliz, sabía que te iba a lastimar) que sí, yo me sentí engañada, defraudada en mi confianza y mis sentimientos. Seguramente ella también; las dos tuvimos motivos.
Así que la advertencia nunca está de más. 

What a crazy random happenstance!

Deux Fois

Por alguna razón, hoy me desperté con esta canción en la cabeza.

(Más allá de las pilas, debería renovar el cancionero)



I've said enough, enough by now...

miércoles, 13 de junio de 2012

Headstrong

I could be an accident, but I'm still trying.

(Which is more than I could say for-)

Tío Guido

Amigo es ese que te prohíbe el alcohol, aunque en teoría no tomes (quizás, precisamente por eso).

Yo no sé si ese pibe sabe que terminé de decidir que me mudaba cuando él me dijo que se iba, simplemente porque no quería dejarlo acá. 

martes, 12 de junio de 2012

Gold Medal

Anotá

La persona que vaya a estar conmigo -si es que existe- tiene que estar dispuesta a pelear por mí, saber remar, porque yo te remo hasta el Titanic en un mar de dulce de leche con dos sorbetes de esos de plástico y tiene que haber reciprocidad.

(Tiene que saber creer, para que si en algún momento me canso o me desanimo -o meto la pata, mucho más probable aun- pueda tomar la posta; tiene que saber creer en nosotras, para que yo pueda estar tranquila de que mis errores, humanos, no van a arruinar nada porque va a remar como lo haría, como lo haré, yo)

Seams

Tengo a Benedetti en la cabeza, hablándome de espejos que no son tiernos, y me siento completamente agotada.

Yo no sé cómo se cierran determinadas historias. Me di el gusto de retar a Flor aquel sábado de puro cararrota, nomás. Hay que querer cerrar. Hay que sacar todo de adentro. Hay que saber aguantar (esperar es otra cosa). Hay que saber resignar. Hay que aceptar la derrota, agachar la cabeza, ser buen perdedor. Adoptar una actitud zen: serás lo que debas ser y si no, no serás nada (entonces, si no fue...). Recobrar el poco amor propio (dignidad, eso) que queda: si no hay amor, que no haya nada entonces (alma mía, ¡no vas a regatear!).

Y después, la puntada final: saber apretar los dientes y contener las lágrimas cuando nos asalten las dudas y nos convenzamos de que tomamos la decisión equivocada.


(En realidad, la puntada final es esa que no [me] llega [nunca]: la confirmación de que se hizo lo correcto)


No puedo hacer esto una vez por mes, una vez cada dos meses.

Block

Este blog nació en 2008 como mi manera de paliar un [muy] mal momento, nunca fue mi intención atraer lectores ni mucho menos. Sin embargo, soy una convencida de que quien escribe lo hace para que alguien lea, aunque no sepa quién; aunque quizás nunca sepa quien (como una botella al mar, dice mi metáfora ganadora).
Nunca me preocupó, entonces, la cantidad de personas que podía llegar a pasar por acá, aunque son todos ustedes muy bienvenidos y se los invita a leer y comentar donde mejor les parezca. Tampoco me preocupó demasiado permanecer en el anonimato, el uso de seudónimos y otras cuestiones orientadas a desviar la atención de mi vida fuera de la red; a Ana le crispaba un poco los nervios que mi nombre apareciera clarito clarito en el único facebook que tengo (donde están, por ejemplo, mis viejos) y en mi cuenta de twitter, que a sabiendas ubiqué a la derecha, como quien no quiere la cosa. Precisamente con Ana surgió el tema de las estadísticas, y aunque me sonreí con la precisión de los datos que ella manejaba, me causó algo de curiosidad.
Hoy, por alguna razón -aburrimiento, necesidad de una excusa para evadir las mil cosas que tengo para hacer-, me puse a investigar Google Analytics. No logré hacer que anduviera, pero por alguna razón sí se activó el monitoreo en tiempo real: justo en el mismo momento en que dos personas de Mar del Plata, la ciudad en que vivo, se disponían a navegar por este blog. Miré la pantalla. Consideré que quizás una de esas personas fuera yo misma. De todos modos, había alguien más del otro lado, en este lado. Me dio, no sé. ¿Impresión? Miedo seguro que no. Pensé en las posibilidades, malas conocidas, buenos por conocer y argumentos que todavía no me cierran. No me molesta, para nada, son las reglas del juego... pero justo hoy, este hecho tocó un punto álgido de los últimos tres días.

Quiero escribir sobre mi fin de semana, y no puedo. Yo proceso al escribir, y no puedo.

(Sí, consciente o inconscientemente empecé a filtrar un poco, y no sé si tiene mucho sentido un espacio de catarsis donde no te podés expresar)

lunes, 11 de junio de 2012

Cocktail

(-Yo pienso que siempre hay algo bueno, algo para aprender en todo lo que nos pasa.
-¿En todo? ¿Hasta en esto? ¿Qué se aprende de esto?
-Bueno, yo aprendí que a la próxima chica, antes que nada, le tengo que preguntar si está con alguien.)


A veces, cuando estoy un poco distraída y no mido las consecuencias, me permito extrañar pensar en esos dos o tres días antes del feriado.

A veces me parecen un sueño. A veces me parece increíble. A veces me parece mentira estar como se está ahora. A veces me parece que las cosas podrían haber sido, podrían ser, diferentes, y me da bronca.

Y siempre, siempre, me parece triste.

¿Y si la vida te cambia radicalmente en un segundo?

(-Buen día, ¿dormiste?
-Sí, re bien, hasta se me fue la contractura que tenía. ¿Vos?
-También. Es raro, yo tengo la teoría de que uno no se duerme profundo en cualquier lado...
-Yo también...)

Lacroze

«Por ahí no te vas a sorprender, pero me gustan los chicos», me dijo.

Y no, no me sorprendí, pero pensé, no lo entiendo, aprovechá, ¿no viste lo lindas que son las mujeres? ¿cómo no las preferís? y también, menos mal que no viajé el 25 de mayo

Y recordé haber dicho alguna vez, si yo fuera hombre, sería vos, y era una sentencia, no una expresión de deseo.

Y me dio miedo, por los dos.

Bellagamba

L:-Entonces, ¿en qué quedó?
Yo:-En nada, me cortó el rostro.
L:-Pero te lee siempre, y vos escribiste... o sea, sabe que estás acá.
Yo:-Sí, pero no quiere saber nada.
L:-¿Y vos estás segura de que no te gusta, de que no te pasa nada con ella?
Yo:-No, por eso le dije que la invitación iba a seguir en pie, pero no.
L:-Ah... 

L:-Bueno, peor para ella -y algo en el modo en que lo dice, o en que me mira, hace que se me llenen los ojos de lágrimas-. Peor para ella, eso hay que decir.
Yo:-No, para ella no... -le digo, y quiero seguir, peor para mí, pero el nudo que tengo en la garganta no me deja.

Yo:-A mí lo que me jode son las oportunidades quemadas, porque no abundan. Y estoy cansada de las cosas que no funcionan por ir demasiado rápido o demasiado lento...

(Ahora entiendo por qué Lu me decía que uno no se olvida de nadie; yo no supero nada, solo acumulo frustración tras frustración)

viernes, 8 de junio de 2012

Long Road to Ruin

Viernes a la noche. Yo debería estar armando la mochila (rara vez viajo con valija), pero solo tengo ganas de sentarme y escribir. Nada en especial, simplemente escribir... quizás acerca de Emi, o de Seba (de otras cosas quizás es demasiado pronto para escribir, quizás no pueda escribir nunca). De JD y su indignación en mi nombre. De la misteriosa heroína L y sus mensajes preguntando si estoy viva cuando paso un par de horas sin dar señales de vida, como anoche. De la manera en que Crisis se me sienta al lado cuando como y me agarra el brazo con sus patitas, para que no coma sola, para que seamos dos y no esté sola.

Es raro, siempre me gusto viajar, pero hoy estoy intranquila. No quiero. No quiero pensar, pensar en todas las maneras diferentes en que podría haber resultado este viaje, en todo lo que no va a suceder, todo lo que no va a pasar nunca. Entonces escribo. Escribo sin rumbo y suena el teléfono. Paula, que debe estar viendo a Catupecu; atiendo y escucho a Fernando cantar mis pensamientos: entero o a pedazos, pero voy.

Voy. Voy... Sí, fui, y.

Aparentemente, resulta que uno no vuelve de la esperanza. Uno espera, se ilusiona, e igual de fácil se desilusiona, se fragmenta, se rompe, cambia. Uno es otro. El otro, quizás, vuelva. Pero nunca el mismo.

Y yo esta semana esperé, sin darme cuenta, demasiadas veces.

Y al final, camino solo, y aunque dé vueltas no hay vuelta atras...

Jinx

Ayer fue un día de porquería, por diversas razones, hasta que alguien me dijo que su mal día le ganaba al mío y reforzó mi idea de que la felicidad es eso que uno siente ante la desgracia ajena. Entonces, al empezar la mañana, me dije: hoy es viernes, no puede ser un mal día. Mandé un par de sms con esa consigna, y arranqué. Camino al trabajo, la radio me regaló «Dancing in the Dark», tema que me pone de muy buen humor. Llegué temprano y El Jefe de Mantenimiento ya me estaba esperando con tarta de manzana hecha por La Morocha. Y mientras tomábamos mate, sin interrupciones y con una sonrisa, cometí el grave error de autofelicitarme por la idea, que claramente estaba dando buenos frutos. 

Esperen, déjenme repetir la parte importante, por si a alguien se le escapó: grave, error

Digamos que ahora, lo único que me falta es no conseguir pasaje para Buenos Aires. Eso, y que se me pinche mi hermosa bolsa de agua caliente.




Genial, ya le estoy dando ideas al universo. Vamo' y vamo'.

jueves, 7 de junio de 2012

Riddle

Yo no sé si es mucho consuelo que el corazón te lo pisotee una mina buena en lugar de una terrible hija de puta. Si alguien sabe, que me avise.
Yo no sé por qué dejo que la gente me arrastre y revuelva un pasado que quedó atrás hace tiempo, resucite fantasmas que nunca fueron, que solo yo me inventé, sale heridas que aunque no habían cerrado al menos estaban limpias y no molestaban. No entiendo el goce en manchar al otro, en crear castillos sobre cimientos hechos de mentiras, pero menos entiendo la victoria de quien engaña, golpea, maltrata, abusa. Tengo náuseas, y tengo bronca, y duele. Duele lo que ya debería estar anestesiado de tanto golpe, porque justamente estaba sanando.  
Duele seguir siendo yo.

(Y ya me estoy cansando)

miércoles, 6 de junio de 2012

Pleasure to Burn

Hoy murió Ray Bradbury, a los 91 años. He leído a mucha gente que dice que él imaginó el mundo en que vivimos. Sin embargo, cuando leo Fahrenheit 451 (uno de mis favoritos de siempre), pienso que simplemente lo vio mejor que la mayoría de nosotros.


Duplicity

Pues, a nuestro lobo estepario le ocurría, como a todos los seres mixtos, que, en cuanto a su sentimiento, vivía naturalmente unas veces como lobo, otras como hombre; pero que cuando era lobo, el hombre en su interior estaba siempre en acecho, observando, enjuiciando y criticando, y en las épocas en que era hombre,  el lobo hacía otro tanto. Por ejemplo, cuando Harry en su calidad de hombre tenía un bello pensamiento, o experimentaba una sensación noble y delicada, o ejecutaba una de las llamadas buenas acciones, entonces el lobo que llevaba dentro enseñaba los dientes, se reía y le mostraba con sangriento sarcasmo cuán ridícula le resultaba toda esta distinguida farsa a un lobo de la estepa, a un lobo que en su corazón tenía perfecta conciencia de lo que le sentaba bien, que era trotar solitario por las estepas, beber a ratos sangre o cazar una loba, y desde el punto de vista del lobo toda acción humana tenía entonces que resultar horriblemente cómica y absurda, estúpida y vana. Pero exactamente lo mismo ocurría cuando Harry se sentía lobo y obraba como tal, cuando le enseñaba los dientes a los demás, cuando respiraba odio y enemistad terribles hacia todos los hombres y sus maneras y costumbres mentidas y desnaturalizadas. Entonces era cuando en él se ponía al acecho precisamente la parte de hombre que llevaba, lo llamaba animal y bestia y le echaba a perder y le corrompía toda la satisfacción en su esencia de lobo, salvaje y plena de salud.
Así estaban las cosas con el lobo estepario, y es fácil imaginarse que Harry no llevaba precisamente una vida agradable y venturosa. Pero con esto no se quiere decir que fuera desgraciado en una medida singularísima (aunque a él mismo así le pareciese, como todo hombre cree que los sufrimientos que le han tocado en suerte son los mayores del mundo). Esto no debiera decirse de ninguna persona. Quien no lleva dentro un lobo, no tiene por eso que ser feliz tampoco. Y hasta la vida más desgraciada tiene también sus horas luminosas y sus pequeñas flores de ventura entre la arena y el peñascal. Y esto ocurría también al lobo estepario. Por lo general era muy desgraciado, eso no puede negarse, y también podía hacer desgraciados a otros, especialmente si los amaba y ellos a él. Pues todos los que le tomaban cariño, no veían nunca en él más que uno de los dos lados. Algunos le querían como hombre distinguido, inteligente y original y se quedaban aterrados y defraudados cuando de pronto descubrían en él al lobo. Y esto era irremediable, pues Harry quería, como todo individuo, ser amado en su totalidad y no podía, por lo mismo, principalmente ante aquellos cuyo afecto le importaba mucho, esconder al lobo y repudiarlo. Pero también había otros que precisamente amaban en él al lobo, precisamente a lo espontáneo, salvaje, indómito, peligroso y violento, y a éstos, a su vez, les producía luego extraordinaria decepción y pena que de pronto el fiero y perverso lobo fuera además un hombre, tuviera dentro de sí afanes de bondad y de dulzura y quisiera además escuchar a Mozart, leer versos y tener ideales de humanidad. Singularmente éstos eran, por lo general, los más decepcionados e irritados, y de este modo llevaba el lobo estepario su propia duplicidad y discordia interna también a todas las existencias extrañas con las que se relacionaba.
-Herman Hesse, El lobo estepario.

Baja

Hay días que se sienten simplemente así.



martes, 5 de junio de 2012

Mirror

El jefe de mantenimiento y yo nos conocimos el mismo día que entró a trabajar en la empresa, unos veinte días después que yo. Nuestro [ex] jefe y él entraron a mi oficina, un sucucho oscuro y mal ventilado que voy a extrañar, le echaron un vistazo a mi escritorio extra e inmediatamente se fueron. El segundo encuentro fue ya en plan de invasión: Hola reyna, me instalo por acá y ¿Cocinás? Hace mucho que no tengo a nadie que me cocine, mucho menos que se quede a dormir en casa. Acción evasiva, comencé a hablar de fútbol, ¿hacemos unos mates? y fuimos amigos.

El jefe de mantenimiento es machista, misógino y autoritario. Me habla de mujeres, me da detalles tan explícitos como innecesarios, me pide opinión sobre la estética femenina, me da consejos al respecto («que no sirven porque las tortas son un caso aparte», según L). Me trata como si yo fuera su hermano menor, y aunque me encanta ser mujer entiendo que para él es, en cierta forma, un halago. Me recuerda a Pablo, cuyo mayor elogio fue decirme que tengo cerebro de hombre. El jefe de mantenimiento también piensa lo mismo. Yo pienso que el cerebro se me desconecta demasiado seguido como para poder sacarle provecho alguno; el resto es irrelevante.

El jefe de mantenimiento ha creado su propia variedad del idioma español. No tiene problemas para expresarse; lo que le falta de terminología le sobra en confianza, pero él prefiere -como todos- sentirse cómodo. Así es como sus empleados son los «monos», cariñosamente: él también es uno de ellos. La moto, su «vehículo», es «el cañón» y nuestra oficina rápidamente se convirtió en «su cueva»; nunca llama a una mujer por su nombre («reyna», «bonita»), para evitar el peligro de confundirse.

El jefe de mantenimiento tiene una frase para cada ocasión. «El golpe es el primer paso del arreglo», «no sos de azúcar, un poco de lluvia no te va a hacer mal», «tener horas de telo no es lo mismo que tener kilómetros de calle», «si vas a rebotar, que sea con Scarlett Johanson». Algunas son más decorosas que otras, pero generalmente -aunque cueste admitirlo- tiene razón.

El jefe de mantenimiento ha descendido a lo más bajo de la (in?)moralidad: ha estado con más de 300 mujeres; no creo que recuerde el nombre de más de 30. Tiene un par de denuncias por desfiguración de rostro, una del esposo de su hermana, hombre a quien fajó luego de que este golpeara hasta mandar al hospital a su sobrinito de meses. Tiene una puñalada en la espalda; nunca supo qué fue de quien se la propinó («creo que lo abrí como a un pollo» me dijo alguna vez sin orgullo y sin emoción). Tiene contactos peligrosos en lugares oscuros. Lo que no tiene es sentido del olfato: ha desempeñado muchos oficios, pero su primer trabajo tuvo que ver con la droga, y de algún modo supo salir.

El jefe de mantenimiento es exactamente la clase de persona a la que no me gustaría que se me asocie, pero también la clase de persona que puede sorprender, y lo hace.

El jefe de mantenimiento tiene 42 años y supo estar enamorado de la única mujer que lo dejó, la única a la que probablemente le dio todo lo que tenía para dar. Cuando habla de su separación, habla de división de bienes, de los dólares que le salió y de su casa, la que construyó con sus propias manos y va a defender hasta las últimas consecuencias. Sin embargo, los días que uno parece no estar prestando atención, deja deslizar alguna gota de dolor por entre las pocas rajaduras de su armadura tan cuidada.

El jefe de mantenimiento no se pelea por nadie, pero cuando me compré la Minigut y vino fallada, me obligó a dejarlo que me acompañara para «acelerar los trámites». Cuando necesité transporte para ir al casamiento más lindo de la historia, me prestó su auto sin ninguna condición («¡y no vas a hacer monadas como llenarle el tanque, eh!). Cuando se me rompió el calefactor, al día siguiente de cortar con Lu -en el más frío de los septiembres, porque en invierno hay que dormir de a dos y yo además tenía frío en el alma-, me acompañó bajo la lluvia un sábado de descanso a conseguir el repuesto y hacer la reparación. Cuando cumplí años, me ofreció su casa, y cuando se fue de viaje, su cama («nomás cambiale las sábanas»).

El jefe de mantenimiento piensa que soy una buena chica, una chica seria, y lo soy. Mucha gente lo sabe; la diferencia es que él lo ve como algo deseable en una pareja. A veces pienso que es el único.

El jefe de mantenimiento no sabe nada, pero de seguro lo intuye. «Te mira con deseo carnal», me dijo después de mi primer cruce con la chica que hace los trámites, torta alfa si las hay. He considerado contárselo, muchas veces, pero siempre hay algo que me detiene. No lo sabe, pero ha estado presente cada vez que una mujer me ha roto el corazón.

El jefe de mantenimiento y yo nos conocimos mientras él salía con «la rubia». Movido por mis comentarios punzantes (a veces salen sin querer), intentó serle fiel. Lo vi sufrir por diez días completos; ese fue su récord. Allí fue cuando empezó a estar con «la morocha», quien se enamoró de él -y de quien él se enamoró, luego- mientras aun mantenía el noviazgo anterior.

Ahora, mucho tiempo después, la veo a ella: enamorada, feliz por vivir con él, pero también temerosa, dudosa de su amor y su fidelidad. Lo veo a él: cansado, desganado, resentido por errores del pasado, por las veces que ella lo consideró una mera diversión. Y pienso: es una pena que los dos hayan estado tan enganchados en momentos tan diferentes. Y pienso: quizás si hubieran estado los dos en el mismo lugar y la misma situación al momento de empezar, podrían confiar el uno en el otro. Y pienso: lo que mal empieza, mal acaba. 

E intento cuidar mis pasos.

(Porque como alguien dijo por ahí, los otros somos nosotros).

Uselessness

-Sabe usted, doctor [Rieux] -le dijo [Rambert]-, he pensado mucho en su organización. Si no estoy ya con ustedes, es porque tengo mis motivos. Por lo demás yo creo que sirvo para algo: hice la guerra de España.
-¿De qué lado?
-Del lado de los vencidos. Pero después he reflexionado.
-¿Sobre qué? -dijo Tarrou.
-Sobre el valor. Bien sé que el hombre es capaz de acciones grandes, pero si no es capaz de un gran sentimiento no me interesa.
-Parece ser que es capaz de todo.
-No, es incapaz de sufrir o de ser feliz largo tiempo. Por lo tanto no es capaz de nada que valga la pena.
- Albert Camus, La peste, capítulo 2.

Dirt in my Eye

Bueno, fue (pará, se me atragantó la palabra; ahora sí). Día nuevo, vida nueva.



(Nada que ver con nada el tema, pero precisamente)

lunes, 4 de junio de 2012

Cosas que no van a pasar

Por un momento, el reflejo del televisor iluminó la pantalla del celular y creí que entraba una llamada.

Recién al entender que no iba a sonar, me di cuenta de que había estado conteniendo la respiración.

(Make a wish, take a chance, make a change)

Obviedades

Yo ya avisé que la mujer que vaya a estar conmigo tendrá que venir inmunizada contra la idiotez, ¿no?

Bueno.

Blunt

"Y está bien que te corte el rostro, que te mande a la mierda; es inteligente, es lo que tiene que hacer. Es lo que la gente como vos y yo deberíamos aprender a hacer."

(Orne, consolándome y basureándome implícitamente, sobre la inteligencia emocional que me falta)

domingo, 3 de junio de 2012

Sprouts

Quisiera pedir que terminemos con este juego de jardinería existencial, o que por lo menos lo pongamos en pausa, pero no puedo o no quiero porque nada es gratis (y, qué ironía, Florencia me retumba en la cabeza, el miedo es el verdadero enemigo del amor). 
Me acuerdo de haberle escrito a alguien alguna vez: "...dejala en paz, que no puede cargar con tu dolor y el suyo. Nadie puede." Así que me hago nuditos en los dedos, la única parte verborrágica de mi anatomía, y dejo aquí mi silencio.
Algún día voy a tener que aprender a perder, bien. Después de todo, pareciera que es lo único que hago.

Lullaby

A dormir con Thom, que me arrulle un rato.


No one gets hurt 
You've done nothing wrong
I wanna be in a band when I get to Heaven...

(but I'm going to Hell in every religion)

Oedipus

Tengo 29 años. Vivo sola desde los 25, cuando me mudé a Mar del Plata. Aquí cumplí 26 y nadie me creyó; Rocío, un año menor, me dio 21. No conozco a nadie que me dé más de 27, y quienes lo hacen se basan en cálculos que tienen que ver con mi trabajo en docencia o los 26 años de mi hermano Manuel (porque nadie cree que Martín pueda ser 15 meses menor que yo). 
Mi grupo de amigos tiene, en promedio, 24 años. Mi ex novia es bastante menor que eso, y sin embargo nunca sentí la diferencia. Cada vez que alguien trae a colación el tema de mi edad y se sorprende, bromeo con que es la inmadurez que no me permite envejecer. Quien entre en mi facebook encontrará chistes internos con mis alumnos y menciones de salidas con mis amigas, pero la verdad es que nunca me consideré desfasada, al menos no en lo que se refiere a madurez. Como para reforzar esa sensación, nunca me ha sido difícil trabar amistad con gente mayor: durante mi adolescencia todos mis amigos tenían entre dos y cuatro años mas que yo. Me encantaba hablar con la abuela de mi ex; el padre de una de mis mejores amigas viene siempre a merendar y hablar de fútbol. Nunca me costó pensar en abstracto ni formar pensamiento crítico. Siempre fui responsable y trabajo independientemente desde que terminé mi primera carrera universitaria, a los 20 (habiendo comenzado a los 16).
Entonces, más allá de las apariencias, no estoy acostumbrada a que me hagan -ni a hacerme- planteos relacionados con este tema.
Sin embargo.
Sentir que alguien con quien estuviste, y que es solo dos años más grande, podría ser tu madre (sentirte tan inmadura, tan inadecuada) es horrible.
Nunca me había sentido pendeja, hasta hoy. No sé si está bueno.

sábado, 2 de junio de 2012

Sentencia

"El amor eterno dura mas o menos tres meses", leí.

Conté sus días conmigo y supe que ya habíamos pasado nuestra fecha de vencimiento.

viernes, 1 de junio de 2012

Libertad

Mi casa es un desastre, mi vida un poco más.

(Ponele que termina siendo una especie de hidra; de cada tema que creo resolver surgen dos, y de la peor manera)

Warfare

Llegar e irme a la hora que quiera, usar la ropa que se me antoje, atender o no el teléfono, encerrarme en mi oficina, traer a ella a quien desee, tomar mate cuando tenga ganas, salir las veces que necesite por el período de tiempo que quiera, escuchar música a todo volumen; entrar todos los días por la puerta del frente, pero sentirme cómoda solo al saludar a las chicas de limpieza. 
ESO es consciencia de clase.

Brave New World

Ni quiso ver las momias de un ayer que hoy,
bajo este nuevo sol, ya no son nada.
- Las momias, de Flopa Minimal.
¡Pero entonces esta Lucía tenía un radar de la puta que la parió!

(L, sobre mi sexualidad y su desarrollo)